La mayoría de usuarios de moto utilizan su montura con muy poco conocimiento y carecen de consciencia de la importancia e incidencia del comportamiento de las suspensiones sobre la moto y su relación con el neumático. Cada vez más los motociclistas tienen más cuidado de sus neumáticos, tienen más información al respecto y conocen las normas básicas de mantenimiento y uso, pero olvidan totalmente realizar lo mismo sobre las suspensiones. Estos elementos son esenciales para que la conducción se efectiva y segura y sobre todo para que los neumáticos trabajen en óptimas condiciones y mantengan su uso hasta el final de su periodo de rendimiento útil. ¿Cómo funciona una suspensión? ¿Qué elementos la constituyen? ¿Cómo ajustarlas? ¿Cómo mantenerlas en buen estado? ¿Cómo afectan al neumático? Todas estas incógnitas pasan por la cabeza de cientos de usuarios día tras día, y la mayoría de veces obtienen respuestas vagas y poco concretas. Vamos a procurar desde este espacio poner un poco de luz al respecto y aumentar la comprensión de estos elementos tan complejos. Hay muchísimas variables en los ajustes de suspensión, pero lo que intentaré, es dar las pautas básicas para que se comprenda su vital importancia y que cualquier incidencia altera el comportamiento de la moto en mayor o menor medida.

Una suspensión, sea horquilla o amortiguador, consta de un muelle, una cámara de almacenamiento de aceite o aire, unas válvulas regulables por donde el aceite circula, y unas regulaciones mecánicas o electrónicas que regulan estas válvulas y la presión del muelle. La función de una suspensión es adaptarse al piso con la máxima precisión, de tal manera que la ruedas estén en contacto al suelo el mayor tiempo posibles, y leer y adaptarse a sus regularidades para no perder adherencia, capacidad de giro y tracción. Esto se consigue gracias al movimiento del muelle sobre la guía, vástago o tubo y la velocidad de los movimientos de presión y de retorno.

Es de vital importancia llevar el muelle adecuado, que dependerá en mayor medida del peso del conductor, y una precarga sobre éste que controle la fuerza que se le aplica. Para que el muelle no actúe solo con su propia fuerza de extensión y compresión, se le aplica una fuerza hidráulica de freno tanto al comprimirse como al contraerse. Este freno hidráulico se aplica a través de las válvulas de compresión y rebote y regula la velocidad de los movimientos del muelle en todo su recorrido sobre el vástago o la barra, de esa forma se controla que la pisada sobre el suelo esté controlada en función del tipo de conducción o terreno.

Para ajustar bien una suspensión hay que fijarse en las distintas medidas que la comportan. La fuerza del muelle, que se puede visualizar sobre el mismo muelle (normalmente marca el recorrido y la fuerza), si es de aire, la capacidad que indique la tabla de relación de pesos, la correcta precarga (presión) sobre éste muelle, llevar el aceite y cantidad justa, que el recorrido se utilice en toda su totalidad, y que los hidráulicos estén en su justo clic. La clave para que estas regulaciones sean las correctas es mirar las tablas que el fabricante marca sobre ellas.

¿Cómo saber si una suspensión está en su funcionamiento correcto? Las claves para saber que la suspensión funciona correctamente son claras. El muelle tiene que ejercer la suficiente tensión para que el recorrido de la suspensión no llegue a su tope, es decir se hunda hasta el límite. Esto se controla a través de una marca, podéis poner una brida sobre le perímetro de la barra, a modo de testigo o una goma en el vástago. Si se llega a este tope hay que pre-cargar al muelle girando rosca hasta que esto no suceda. Si es de aire, llenarlo hasta que se cumpla lo mismo. Los hidráulicos de extensión y compresión controlan la velocidad de este recorrido. Si abrís estas regulaciones al máximo, es decir el paso del aceite esta abierto al máximo, el movimiento de la suspensión dejará el muelle libre. Para controlar este impulso habrá que ir cerrando los hidráulicos hasta que el recorrido sea el deseado. Es aconsejable contar los clics de los hidráulicos para tener un control de la regulación. Una buena base de regulación de hidráulico es una media velocidad de compresión y un rebote ligeramente más rápido. Es importante que ambas suspensiones tengan una velocidad similar para que en su actividad no haya cambios de masas arrítmicos entre la parte delantera y trasera. El buen estado de las suspensiones pasa por llevar el nivel de aceite adecuado y tipo correcto, la cantidad y presión de aire justa, y los retenes sin fisuras y pérdidas.

Si las suspensiones no están bien reguladas o sin el mantenimiento preciso, además de perjudicar la seguridad de la conducción, acortarán la vida del neumático en gran medida. Una de las alertas que diagnostican que una suspensión sufre algún defecto, son distintos tipos de marcas prematuras en el neumático. Imaginad una suspensión donde el hidráulico sea nulo. El muelle campará a sus anchas haciendo saltar la rueda sobre el suelo exageradamente. Además de tener poco control sobre la moto, ya que será incapaz de leer el terreno con precisión, a cada movimiento sin control, impactará sobre el neumático. También puede marcarse, si el hidráulico está demasiado frenado, ya que al no descomprimirse lo necesario, estará más tiempo de los debido en contacto al suelo. Por supuesto, el neumático tiene que estar hinchado a la presión correcta para poder descartar los propios problemas derivados por este motivo.

Conti Tester

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *